Castillo de la Coracera
La fortaleza del siglo XV donde se fraguó el destino de Isabel la Católica, junto al embalse de San Juan
A menos de 75 km de Madrid, el Castillo de la Coracera guarda una de las historias más dramáticas de cualquier fortaleza de la Comunidad de Madrid: la construyó el hombre más poderoso de Castilla después del rey, y ese mismo rey acabó mandando que le cortaran la cabeza. Y no termina ahí: el castillo pasaría después a manos de la misma Casa de Mendoza que levantó las fortalezas de Buitrago del Lozoya y Manzanares El Real, cerrando sin querer un triángulo de castillos madrileños con un hilo familiar en común.
Esta guía reúne todo lo que necesitas para visitarlo sin perderte nada: su historia, cómo visitarlo hoy, y por qué San Martín de Valdeiglesias, el pueblo que lo rodea, se ha convertido en la escapada de vino y playa de interior favorita de los madrileños.
Índice
- Por qué el Castillo de la Coracera merece un hueco en tu agenda
- Historia: el valido que construyó su propio final
- De ruina olvidada a los Mendoza, pasando por la Guerra Civil
- ¿Por qué se llama «la Coracera»? La historia real (y sorprendente) detrás del nombre
- Visitar el castillo hoy: horarios y precio
- Cómo llegar a San Martín de Valdeiglesias
- Cuánto tiempo necesitas
- Más allá del castillo: el Pantano de San Juan, el Bosque Encantado y el vino de Madrid
- Dónde comer en San Martín de Valdeiglesias
- Dónde dormir en San Martín de Valdeiglesias
- Datos curiosos y consejos prácticos
- Preguntas frecuentes sobre el Castillo de la Coracera
1. Por qué el Castillo de la Coracera merece un hueco en tu agenda
El Castillo de la Coracera es la gran joya patrimonial de la Sierra Oeste de Madrid, una zona bastante menos conocida que la Sierra de Guadarrama pero con un patrimonio cultural, natural y vinícola a la altura. Declarado Bien de Interés Cultural en 1985, hoy es propiedad pública tras una historia de casi seis siglos que pasa por validos reales, duques, barones cazadores y hasta la aviación alemana de la Guerra Civil.
2. Historia: el valido que construyó su propio final
La fuente más fiable sobre el origen del castillo es una crónica de comienzos del siglo XVII escrita por Pedro Mudarra de Avellaneda, titulada Historia de la aparición de la Virgen de la Nueva, y en ella el propio cronista reconoce que ni siquiera en su época estaba del todo claro quién lo construyó: «Algunos dicen que Gonzalo Ruiz de León levantó la fortaleza de esa villa. Otros, que la acabó de edificar, habiéndose comenzado en tiempos del rey don Juan I», es decir, entre 1379 y 1390. Lo que sí sabemos con certeza es que, en 1434, Álvaro de Luna —condestable de Castilla y valido del rey Juan II, la persona con más poder real después del propio monarca— compró el pueblo y señorío de San Martín de Valdeiglesias a los monjes del monasterio de Santa María la Real por 30.000 maravedíes, dando forma definitiva al castillo tal y como lo conocemos, aunque con esa incógnita de fondo sobre si construyó de cero o culminó una fortificación previa. San Martín no fue una elección al azar: su cercanía a Toledo, Ávila y Madrid, y su riqueza agrícola y vinícola, lo convertían en un enclave estratégico de primer nivel. Pero el poder de Álvaro de Luna generó tantas envidias entre la alta nobleza —que lo veía como un advenedizo que manejaba al rey a su antojo— que en 1453 fue acusado de traición y ejecutado en Valladolid por orden del mismo rey al que había servido durante décadas.
3. De ruina olvidada a los Mendoza, pasando por la Guerra Civil
Tras la ejecución de Álvaro de Luna, su viuda, doña Juana Pimentel —a la que la historia recuerda como «la triste condesa»— intentó conservar el señorío de San Martín y, con él, el castillo. No lo consiguió del todo: sería su nieto, don Diego Hurtado de Mendoza, ya primer duque del Infantado, quien a finales del siglo XV obtendría el señorío de manos de los Reyes Católicos, entrando así en la órbita de la misma Casa de Mendoza que, por un lado, ya poseía el señorío de Buitrago del Lozoya desde 1368, y que, por otro, levantaría el imponente castillo-palacio de Manzanares El Real por esas mismas fechas. Tienes la historia completa de esos otros dos castillos en nuestras guías de Buitrago del Lozoya y del Castillo de Manzanares El Real. Lo que pocas guías cuentan es que, para cuando llega el siglo XVII, el propio Pedro Mudarra ya describe el castillo como «antiguo, arruinado en muchas partes y del todo desmantelado»: en algún momento que la crónica no precisa, la artillería lo dejó en ruinas, y así permanecería, sin relevancia alguna, durante los siglos siguientes. Cuando las Cortes de Cádiz abolieron el régimen señorial en 1811, los Mendoza perdieron la jurisdicción sobre San Martín, pero conservaron la propiedad del castillo —unas ruinas, a fin de cuentas, sin más valor entonces que el histórico—. Así siguió hasta que, el 23 de diciembre de 1871, don Juan Antonio de Corcuera compró al duque de Osuna e Infantado «el solar y ruinas del Castillo de San Martín de Valdeiglesias» por 5.000 reales. Su familia lo conservó hasta 1928, año en que lo adquirió don Daniel Aroz, barón de Sacro-Lirio, por 12.000 pesetas, quien lo reconstruyó a su costa —incorporando incluso elementos decorativos del cercano Palacio de Villena, otra antigua propiedad de Álvaro de Luna en Cadalso de los Vidrios— y a quien, en buena medida, se le debe que hoy podamos visitarlo en pie. Su capítulo más sombrío llegaría poco después: durante la Guerra Civil española, el general Kindelán instaló aquí su estado mayor, y durante la batalla de Brunete el castillo sirvió de alojamiento a la aviación alemana de la Legión Cóndor.
4. ¿Por qué se llama «la Coracera»? La historia real (y sorprendente) detrás del nombre
Aquí viene el giro que casi ninguna guía turística cuenta bien: el castillo, a lo largo de la historia, nunca tuvo un nombre propio. Se le llamó siempre «Castillo de San Martín», o se le asoció con Álvaro de Luna y «el Condestable»; y tras la compra de 1871, empezó a conocerse simplemente como el «Castillo de Corcuera», por el apellido de su nuevo propietario. Don Juan Antonio de Corcuera merece, de hecho, unas líneas propias: riojano de nacimiento pero de linaje alavés, abogado de profesión, participó en la Revolución Gloriosa de 1868 que destronó a Isabel II, fue gobernador civil de Cáceres, Barcelona y Málaga en distintos momentos de su carrera, y llegó a Subsecretario de Fomento; se instaló en San Martín tras casarse con doña Carolina Menéndez Bruyell, y desde allí impulsó la construcción del mercado local y de la Plaza de Toros (1859), defendió en los tribunales la propiedad de una finca de 260 hectáreas para el pueblo, y en 1889 costeó el viaje de los viticultores de San Martín a la Exposición Universal de París, donde sus vinos fueron premiados. Fue precisamente su apellido, Corcuera, el que con el paso de las décadas se fue transcribiendo mal en libros y publicaciones turísticas: ya en 1958, una obra sobre turismo en la provincia de Madrid hablaba del «castillo llamado de la Coracera», y el mismo error se repitió en 1973, incluso en boca del entonces alcalde de San Martín, en una entrevista publicada en prensa. El error se asentó tanto que, cuando en 2003 el Ayuntamiento y el último propietario particular constituyeron la fundación que hoy gestiona el castillo, la bautizaron oficialmente como «Fundación Castillo de la Coracera», consagrando para siempre un nombre que, en realidad, nació de una errata.
5. Visitar el castillo hoy: horarios y precio
Declarado Monumento Histórico-Artístico en 1949 y Bien de Interés Cultural en 1985, el castillo quedó en manos del Ayuntamiento de San Martín de Valdeiglesias en 2003, que constituyó la Fundación Castillo de la Coracera para rehabilitarlo y abrirlo al público; hoy la mayor parte del edificio está restaurada y se puede visitar. El horario habitual es viernes de 16:00 a 18:00, sábados de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00, y domingos de 11:00 a 14:00 (con horario ampliado en Semana Santa). La entrada cuesta 4 € para adultos, 3 € para pensionistas y niños, y 2 € para empadronados en San Martín. Hay además un proyecto aprobado para instalar dentro del propio castillo un Museo de los Vinos de Madrid, coherente con la tradición vinícola de la zona; conviene confirmar en el momento de tu visita si ya está en funcionamiento.
6. Cómo llegar a San Martín de Valdeiglesias
En coche, la opción más rápida, se llega en poco más de una hora por la M-501 desde Madrid. En autobús, la línea 551, operada por CEVESA, sale del intercambiador de Príncipe Pío de lunes a viernes entre las 6:30 y las 22:30, con frecuencias de entre media hora y una hora, en un trayecto de algo más de una hora.
7. Cuánto tiempo necesitas
Con medio día puedes visitar el castillo con calma y dar un paseo por el casco histórico. Si quieres sumar el Pantano de San Juan, una bodega o el Bosque Encantado, resérvate el día completo, o mejor aún, una escapada de fin de semana.
8. Más allá del castillo: el Pantano de San Juan, el Bosque Encantado y el vino de Madrid
Conocido como «la playa de Madrid», el Pantano de San Juan es el único embalse navegable con Bandera Azul de toda la Comunidad de Madrid, con kayak, paddle surf, vela y hasta flyboard, además de la playa de la Virgen de la Nueva, un pequeño tómbolo de arena. En época de sequía, la antigua ermita de la Virgen de la Nueva, sepultada bajo el agua desde que se construyó el embalse en 1956, llega a asomar entre las aguas. Si viajas con niños, El Bosque Encantado, un jardín botánico de 25.000 m² con más de 300 esculturas vegetales de seres de cuento, es una parada obligada. Y si lo tuyo es el vino, San Martín de Valdeiglesias es una de las cuatro subzonas de la D.O. Vinos de Madrid, con una tradición vinícola que se remonta al siglo XII y que hasta Cervantes mencionó en sus textos; bodegas como Las Moradas de San Martín, de tipo boutique, ofrecen catas y paseos por sus viñedos de garnacha y albillo real.
9. Dónde comer en San Martín de Valdeiglesias
El Restaurante 7 Capillas, dentro de la Hacienda La Coracera y con un nombre que rinde homenaje al origen del pueblo —el «valle de iglesias» de sus siete ermitas—, ofrece cocina tradicional española con un punto actual y buenos maridajes con los vinos de la zona. Bodega Valleyglesias combina restaurante y bodega, con recorrido por el viñedo y la sala de barricas incluido en la experiencia. Y para algo más sencillo y económico, opciones como Eneldo Nature ofrecen cocina casera y menú del día a buen precio.
10. Dónde dormir en San Martín de Valdeiglesias
Para una estancia con más encanto, la propia Hacienda La Coracera ofrece alojamiento exclusivo en pleno centro del pueblo, junto a su restaurante 7 Capillas. El Hotel Centro de Recursos Álvaro de Luna —otro guiño directo a la historia del castillo— ocupa una casa con bodega de tinajas y patios tradicionales. Y alrededor del municipio hay numerosas casas rurales, como Finca El Parral, para quien prefiera más independencia y contacto con la naturaleza.
11. Datos curiosos y consejos prácticos
El nombre «Valdeiglesias» (valle de iglesias) viene de las siete ermitas que llegó a tener el municipio, de las que hoy se conservan seis. Si vas al Pantano de San Juan en temporada alta, recuerda que es uno de los planes más solicitados de todo el oeste de Madrid, así que llegar pronto ayuda a encontrar sitio. Y si te interesa la historia bélica del castillo, ten en cuenta que ese episodio de la Legión Cóndor durante la Guerra Civil rara vez aparece en las guías turísticas al uso.
Preguntas frecuentes sobre el Castillo de la Coracera
En coche, poco más de una hora por la M-501. En autobús (línea 551 desde Príncipe Pío), algo más de una hora.
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