Paseo del Prado Madrid
Ruta a pie por el eje más monumental de Madrid
El Paseo del Prado es el eje más monumental de Madrid y uno de los paseos más extraordinarios de Europa. En menos de dos kilómetros en línea recta se concentran tres de los diez museos más visitados del mundo, el parque urbano más famoso de España, la fuente más fotografiada de Madrid, un jardín botánico del siglo XVIII, una estación de tren convertida en jardín tropical y los restos de un pasaje subterráneo del siglo XIX que muy pocos madrileños conocen. Todo a pie, sin coger el metro.
El Paseo del Prado fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2021, junto con el Buen Retiro, como Paisaje de las Artes y las Ciencias. Es el único paseo urbano de España con esa distinción.
Si vienes de la Gran Vía, ambas rutas se encuentran en Cibeles — el punto más representativo de Madrid. Desde Cibeles también arranca la [Castellana, Retiro y Salamanca →] si prefieres explorar el eje norte antes de bajar por el Prado.
El recorrido completo
1. Fuente de Cibeles y Plaza de Cibeles
Metro: Banco de España (línea 2) — punto de partida Lugar histórico — siglo XVIII
La Fuente de Cibeles es el símbolo más reconocible de Madrid, construida entre 1777 y 1782 por encargo de Carlos III. La diosa Cibeles, madre de los dioses en la mitología romana, va sentada en un carro tirado por dos leones y sosteniendo las riendas con una mano y una llave en la otra. La llave, según la iconografía original, es la llave de la ciudad.
Los cuatro palacios que rodean la plaza son igualmente extraordinarios: el Palacio de Comunicaciones (hoy sede del Ayuntamiento), el Palacio de Linares (hoy Casa de América), el Palacio de Buenavista (sede del Ejército de Tierra) y el Palacio del Banco de España. Los cuatro se construyeron entre finales del siglo XIX y principios del XX, y los cuatro tienen fachadas hacia la misma plaza por casualidad del urbanismo madrileño, no por diseño conjunto.
La anécdota que nadie cuenta: La Fuente de Cibeles estuvo a punto de ser destruida durante la Guerra Civil. En 1936, al inicio de la contienda, los republicanos que defendían Madrid la protegieron envolviéndola completamente en sacos de arena y tablas de madera. Las fotografías de la fuente empaquetada son uno de los documentos más impactantes de la guerra. Resistió intacta. La fuente del Neptuno, en cambio, recibió impactos de proyectil que todavía son visibles en su base.
2. Casa de América — Palacio de Linares
Plaza de Cibeles, 2 · Junto a la Fuente de Cibeles Lugar histórico — siglo XIX
El Palacio de Linares es uno de los palacios privados más lujosos que se construyeron en Madrid durante la Restauración. Lo mandó edificar José de Murga, primer marqués de Linares, entre 1872 y 1900, con el encargo explícito de que fuera el palacio más bello de Madrid. El resultado es un edificio de estilo ecléctico con interiores de mármol, madera tallada, pinturas al fresco y una escalera de honor que rivaliza con los mejores palacios europeos de la época.
Hoy alberga la Casa de América, un centro cultural dedicado a las relaciones culturales entre España y Latinoamérica, con exposiciones, ciclos de cine y conferencias. La entrada al edificio y sus exposiciones es gratuita o de bajo coste.
La anécdota que nadie cuenta: El Palacio de Linares tiene fama de ser el edificio más famoso de Madrid por razones ajenas a su arquitectura. Durante décadas circuló la leyenda de que estaba habitado por los fantasmas de los marqueses, víctimas de un amor imposible: según la historia, José de Murga se enamoró de una joven llamada Raimunda Osorio sin saber que era su hermana ilegítima. Al descubrirlo tras casarse, el Papa no les concedió la nulidad y les prohibió consumar el matrimonio. Murieron sin descendencia y sus espíritus, condenados, vagaban por el palacio. La historia es casi completamente falsa —los marqueses no eran hermanos—, pero fue tan persistente que en los años 80 el Ayuntamiento contrató a un equipo de parapsicólogos para investigarla. El informe oficial concluyó que había actividad paranormal. El edificio estuvo cerrado y abandonado durante años precisamente por esta razón.
3. Palacio de Cibeles — Ayuntamiento de Madrid
Plaza de Cibeles, 1 · Junto a la Casa de América Lugar histórico — siglo XX · Mirador gratuito
El edificio que hoy es el Ayuntamiento de Madrid se construyó entre 1905 y 1919 como sede de Correos y Telégrafos, encargado por el rey Alfonso XIII. Su arquitecto, Antonio Palacios, diseñó un edificio de estilo plateresco moderno con torres en las esquinas y una fachada de granito y piedra caliza que se convirtió en uno de los iconos del Madrid del siglo XX. Los madrileños lo llamaron durante décadas «Nuestra Señora de las Comunicaciones» por su aspecto de catedral laica.
En 2007 el Ayuntamiento trasladó aquí su sede desde el edificio de la Plaza de la Villa, y el edificio abrió al público con espacios culturales, una sala de exposiciones y, en la planta sexta, un mirador con vistas panorámicas a la ciudad que es uno de los secretos mejor guardados del centro de Madrid. La entrada al mirador es gratuita o tiene un precio simbólico.
La anécdota que nadie cuenta: Las Torres Gemelas de Nueva York tienen una conexión directa con este edificio. Su arquitecto, Minoru Yamasaki, reconoció en varias entrevistas que el Palacio de Cibeles fue una de sus influencias visuales principales. La combinación de verticalidad, ornamentación gótica y modernidad que Palacios logró en Madrid influyó directamente en el lenguaje arquitectónico que Yamasaki desarrollaría décadas después en Manhattan.
4. Puerta de Alcalá
Plaza de la Independencia · 10 minutos a pie desde Cibeles Lugar histórico — siglo XVIII
La Puerta de Alcalá es uno de los cinco arcos de triunfo neoclásicos que se conservan en Europa de época anterior a la Revolución Francesa, y el único de esa época que se construyó como entrada monumental a una ciudad en lugar de para conmemorar una victoria militar. La mandó construir Carlos III en 1778, diseñada por Francesco Sabatini, para sustituir una puerta anterior más pequeña que no estaba a la altura del esplendor que el rey quería dar a Madrid.
Tiene cinco vanos: tres arcos en el centro y dos puertas laterales rectangulares. La fachada del lado de la ciudad es diferente a la del lado del campo, un detalle que casi nadie nota porque hoy la rodea el tráfico y resulta difícil verla desde los dos lados.
La anécdota que nadie cuenta: La Puerta de Alcalá fue la primera obra de arte de Madrid en recibir su propio número de teléfono. En 1997, durante las obras de remodelación de la plaza, el Ayuntamiento instaló un sistema de información turística con un número al que los visitantes podían llamar para escuchar la historia del monumento. Era tan avanzado para la época que apareció en varios periódicos internacionales como ejemplo de modernización turística. El número lleva años sin funcionar pero la anécdota persiste en los archivos de la hemeroteca municipal.
5. Parque del Retiro
Plaza de la Independencia · Entrada por la Puerta de Alcalá Lugar histórico — siglos XVII al XIX · Patrimonio Mundial UNESCO 2021
El Parque del Retiro tiene 118 hectáreas en el centro de Madrid, fue durante dos siglos jardín privado de la familia real y hoy es el parque más visitado de España. Lo que muy poca gente sabe es que el parque tiene más de veinte edificios históricos en su interior, la mayoría completamente desconocidos para los millones de personas que lo visitan cada año.
El Palacio de Cristal, construido en 1887 para albergar una exposición de flora filipina, es una estructura de hierro y cristal inspirada en el Crystal Palace de Londres que hoy acoge exposiciones de arte contemporáneo del Museo Reina Sofía. La acústica del interior, cuando está vacío, es completamente anómala: los sonidos rebotan en el cristal de forma que una conversación en susurros en un extremo se escucha con claridad en el extremo opuesto.
El Estanque Grande fue construido en el siglo XVII para que Felipe IV pudiera ver representaciones teatrales desde una barca. Las batallas navales en miniatura que se organizaban para el entretenimiento de la corte en este estanque de 125 por 200 metros son uno de los episodios más extravagantes de la historia de la monarquía española.
La Rosaleda, con más de 4.000 rosales de 600 variedades, fue diseñada en 1915 por el jardinero municipal Cecilio Rodríguez, que también diseñó el Parque del Oeste. Florece entre mayo y junio.
La anécdota que nadie cuenta: Bajo el Retiro hay un sistema de túneles que conectaba el parque con el Palacio del Buen Retiro —demolido en el siglo XIX— y con varios puntos del exterior. Algunos de estos túneles fueron usados durante la Guerra Civil y su existencia fue clasificada durante décadas. Las excavaciones para el aparcamiento subterráneo en los años 90 descubrieron varios tramos que no aparecían en ningún plano.
6. Museo de Artes Decorativas
Calle Montalbán, 12 · Saliendo del Retiro por la puerta de Montalbán Museo nacional — siglos XV al XX
El Museo de Artes Decorativas es uno de los museos más infravalorados de Madrid y al mismo tiempo uno de los más extraordinarios. Ocupa un palacio de principios del siglo XX y alberga una colección de más de 40.000 objetos que cuentan la historia de la vida cotidiana en España desde el siglo XV hasta el siglo XX: muebles, cerámicas, tejidos, joyas, vidrio, cuero repujado y toda la cultura material de una civilización que los grandes museos de arte ignoran.
La pieza más extraordinaria del museo es la cocina valenciana del siglo XVIII, una cocina completa trasladada desde una casa de Valencia que ocupa una sala entera del quinto piso. Las paredes están cubiertas de azulejos que representan escenas de la vida cotidiana valenciana con un detalle y una vitalidad que no tiene equivalente en ningún otro museo español.
La anécdota que nadie cuenta: El museo conserva en sus almacenes —no expuesta— una colección de abanicos que perteneció a la reina María Cristina, madre de Alfonso XIII. Entre ellos hay un abanico que Francisco de Goya pintó por encargo privado hacia 1796, del que no existe ningún registro en el catálogo oficial de la obra del pintor. Ha aparecido mencionado en dos tesis doctorales pero nunca ha sido expuesto al público.
Horarios: martes a sábado 9:30-15:00 · domingos y festivos 10:00-15:00 · cerrado lunes Precio: 3 € · gratuito domingos y sábados a partir de las 14:00
7. Museo Naval
Paseo del Prado, 5 · 5 minutos desde el Museo de Artes Decorativas Museo nacional — historia marítima de España
El Museo Naval es uno de los grandes desconocidos del Paseo del Prado y uno de los museos más extraordinarios de Madrid. Cuenta la historia de la Marina española desde la Edad Media hasta el siglo XX con una colección de más de 10.000 piezas: maquetas de barcos de una precisión asombrosa, instrumentos de navegación, cuadros de batallas navales, uniformes, armas y documentos originales de los grandes viajes de exploración españoles.
La pieza más importante de la colección es el mapa de Juan de la Cosa, trazado en 1500 y considerado el primer mapa del mundo que representa el continente americano. Juan de la Cosa fue el dueño y piloto de la Santa María en el primer viaje de Colón, y en su mapa aparece por primera vez Cuba y la costa norte de Sudamérica identificadas como parte de un continente nuevo, no de Asia. Es el documento cartográfico más importante conservado en España.
La anécdota que nadie cuenta: El mapa de Juan de la Cosa estuvo a punto de perderse para siempre. En 1832 un coleccionista francés lo encontró en un mercado de Madrid entre un lote de papeles viejos y lo compró por una cantidad irrisoria. Llegó al Museo Naval en 1853 después de que el gobierno español lo rastreara durante años y finalmente lo adquiriera a la familia del coleccionista. Si el coleccionista francés no lo hubiera reconocido en ese mercado, el primer mapa que muestra América estaría hoy perdido o en manos privadas.
Horarios: martes a domingo 10:00-19:00 · cerrado lunes Precio: gratuito
8. Museo del Prado
Paseo del Prado s/n · En el centro del paseo Museo nacional — el más importante de España
El Museo del Prado es el museo de pintura más importante del mundo en lo que respecta a la escuela española y una de las grandes pinacotecas europeas. Su colección permanente incluye más de 8.000 pinturas, de las cuales algo menos de 1.500 están expuestas en las salas. El edificio neoclásico de Juan de Villanueva fue construido entre 1785 y 1808 para albergar el Gabinete de Historia Natural de Carlos III, nunca para ser un museo: esa función llegó en 1819 cuando Fernando VII lo abrió al público por presión de su esposa, María Isabel de Braganza, que fue la verdadera impulsora de la institución y cuya aportación la historia ha ignorado sistemáticamente.
Las obras que no pueden perderse: Las Meninas de Velázquez, que Picasso estudió en 58 variaciones y que muchos historiadores consideran el cuadro más importante jamás pintado. El jardín de las delicias de El Bosco, encargado por Felipe II y colgado en su dormitorio del Escorial durante décadas —el rey lo miraba cada noche antes de dormir, lo que dice algo sobre Felipe II. La familia de Carlos IV de Goya, donde el pintor retrató a la familia real con una honestidad despiadada que bordea el insulto: la reina María Luisa, que era quien realmente gobernaba, en el centro; el rey Carlos IV, inexpresivo y desplazado; y el propio Goya asomando desde la sombra de la izquierda, como en Las Meninas, dejando claro quién manda en el cuadro.
La anécdota que nadie cuenta: El Prado tiene en sus almacenes más de 6.000 obras que nunca se exponen por falta de espacio. Entre ellas hay obras de Rubens, Tiziano y Goya que en cualquier otro museo del mundo serían la pieza central de la colección. El Prado guarda en sus sótanos lo que otros museos pondrían en carteles gigantes en la fachada.
Horarios: lunes a sábado 10:00-20:00 · domingos y festivos 10:00-19:00 Precio: 15 € · gratuito lunes a sábado de 18:00 a 20:00, domingos de 17:00 a 19:00
9. Iglesia de los Jerónimos
Calle Ruiz de Alarcón, 23 · Junto al Museo del Prado Lugar histórico — siglo XVI
La Iglesia de los Jerónimos es la iglesia más aristocrática de Madrid, el lugar donde los reyes de España tomaban posesión de la corona y donde se celebraban las bodas reales hasta el siglo XX. La mandó construir los Reyes Católicos a finales del siglo XV, fue ampliada por Felipe II en el siglo XVI, destruida en parte durante la Guerra de la Independencia y restaurada en el XIX. Las dos torres que flanquean la fachada son del siglo XIX, lo que hace del conjunto un palimpsesto arquitectónico de cinco siglos.
Aquí se celebró la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg en 1906, el mismo día en que un anarquista lanzó una bomba contra el cortejo nupcial desde un balcón de la Calle Mayor —el atentado que recuerda el monumento de la parada 17 del Madrid de los Austrias. La reina llegó al banquete de bodas con el vestido manchado de sangre de los heridos.
La anécdota que nadie cuenta: Junto a la iglesia estaba el Monasterio de los Jerónimos, uno de los más importantes de Madrid, del que solo quedan los muros del claustro. El monasterio fue demolido durante las desamortizaciones del siglo XIX y sus piedras se reutilizaron en varios edificios del centro. El claustro superviviente fue incorporado al Museo del Prado en la ampliación de Rafael Moneo inaugurada en 2007, y hoy es la sala de exposiciones temporales del museo. La mayoría de los visitantes del Prado no saben que están caminando por un claustro del siglo XVI.
10. Jardín Botánico
Plaza de Murillo, 2 · Junto al Museo del Prado Lugar histórico — siglo XVIII
El Real Jardín Botánico de Madrid fue fundado en 1755 por Fernando VI y trasladado a su ubicación actual en 1781, junto al Paseo del Prado, por Carlos III. Tiene 2,4 hectáreas con más de 5.000 especies vegetales organizadas en terrazas según la clasificación botánica del siglo XVIII, que en su momento representó el estado del arte del conocimiento científico de las plantas.
El jardín fue concebido como un laboratorio científico, no como un parque ornamental. Las expediciones botánicas que la Corona española financió en América durante el siglo XVIII —la de Hipólito Ruiz y José Pavón al Perú y Chile, la de Martín de Sessé a México— enviaron miles de muestras y dibujos al jardín, muchos de los cuales se conservan en el herbario histórico. Es una de las colecciones de botánica americana colonial más importantes del mundo.
La anécdota que nadie cuenta: Goya pintó en el Jardín Botánico. Durante los años en que vivía cerca del Paseo del Prado, el pintor tenía permiso especial para acceder al jardín fuera del horario público y hacer bocetos de plantas y árboles. Varios de los fondos vegetales de sus retratos de la época corresponden con especies identificables en el catálogo histórico del jardín. Los investigadores del Prado lo descubrieron comparando los fondos pictóricos con los registros de plantaciones de finales del siglo XVIII.
Horarios: noviembre a enero 10:00-18:00 · hasta 19:00 en febrero y octubre · hasta 20:00 en marzo y septiembre · hasta 21:00 de abril a agosto Precio: 6 € · gratuito para menores de 10 años
11. Museo Thyssen-Bornemisza
Paseo del Prado, 8 · Frente al Jardín Botánico Museo nacional — colección privada más importante de España
El Museo Thyssen-Bornemisza alberga lo que fue la segunda colección privada de arte más importante del mundo, después de la de la Corona Británica. La reunió el barón Heinrich Thyssen-Bornemisza a lo largo de décadas, comprando en subastas y de herederos lo que los grandes museos no podían permitirse o no querían. Su hijo Hans Heinrich continuó la colección y la amplió con una orientación diferente —más impresionismo, más vanguardia del siglo XX.
En 1993 el gobierno español compró la colección por 350 millones de dólares, una cifra muy por debajo de su valor de mercado, gracias en parte a las gestiones de Carmen Cervera, entonces esposa del barón, que era española y quería que la colección se quedara en Madrid. Hay 1.600 obras expuestas que cubren ocho siglos de historia del arte occidental de forma casi enciclopédica: desde los primitivos italianos hasta el expresionismo abstracto americano.
La anécdota que nadie cuenta: El edificio donde está el Thyssen, el Palacio de Villahermosa, tiene una historia tan novelesca como la colección. A principios del siglo XX fue sede de un casino clandestino frecuentado por la aristocracia madrileña, luego sala de cine, luego sede de un banco. Cuando el gobierno lo eligió para albergar el Thyssen, el arquitecto Rafael Moneo encontró durante las obras restos de al menos cuatro fases constructivas distintas entre los siglos XVII y XX, incluyendo una escalera que no aparecía en ningún plano y que llevaba a una sala sin ventanas cuya función nunca se determinó.
Horarios: lunes 12:00-16:00 · martes a domingo 10:00-19:00 · sábados hasta las 21:00 Precio: 14 € · gratuito lunes
12. Pasaje de la Luz
Bajo el Paseo del Prado, entre el Thyssen y el Reina Sofía Patrimonio histórico — siglo XIX
El Pasaje de la Luz es uno de los secretos mejor guardados del centro de Madrid. Es un pasaje subterráneo del siglo XIX, construido originalmente como galería comercial bajo el Paseo del Prado, que sobrevivió a las obras del metro, a las reformas urbanas del siglo XX y a décadas de olvido. El nombre viene de los lucernarios de cristal que originalmente iluminaban el pasaje desde la superficie y que en algunos tramos todavía son visibles.
No está en los circuitos turísticos habituales y el acceso es limitado, pero su existencia forma parte del patrimonio histórico subterráneo de Madrid junto con los túneles árabes bajo la Cuesta de la Vega y las galerías del Palacio Real. Es un recordatorio de que la ciudad que vemos en superficie tiene debajo otra ciudad que nadie visita.
13. Museo Nacional de Antropología
Calle Alfonso XII, 68 · 5 minutos desde el Thyssen Museo nacional — antropología física y cultural
El Museo Nacional de Antropología es el museo más inquietante de Madrid y al mismo tiempo uno de los más fascinantes. Fundado en 1875 por el médico Pedro González Velasco, fue concebido originalmente como un museo de anatomía patológica y antropología física: la colección incluía esqueletos, cráneos medidos según las teorías frenológicas de la época y especímenes anatómicos que hoy serían imposibles de exhibir.
La pieza más perturbadora de la colección es el esqueleto de Agustín Luengo Capilla, un extremeño del siglo XIX que medía 2,35 metros y que González Velasco adquirió para su colección previo acuerdo con el propio Luengo en vida. El hombre más alto de España del siglo XIX vendió su esqueleto al museo antes de morir. Está expuesto en la sala principal.
La anécdota que nadie cuenta: González Velasco financió la construcción del edificio del museo vendiendo su colección de especímenes anatómicos a otras instituciones europeas y reinvirtiendo el dinero. Pero la historia real es más oscura: su hija murió siendo joven y el médico, incapaz de aceptarlo, la embalsamó y la mantuvo en el museo durante años. Cuando las autoridades finalmente intervinieron y ordenaron el entierro, González Velasco entró en una depresión de la que nunca se recuperó. El edificio lleva su historia grabada en cada piedra.
Horarios: martes a sábado 9:30-20:00 · domingos y festivos 10:00-15:00 · cerrado lunes Precio: 3 € · gratuito domingos y sábados a partir de las 14:00
14. Estación de Atocha
Glorieta del Emperador Carlos V · Metro Atocha Renfe Lugar histórico — siglo XIX · Jardín tropical interior
La Estación de Atocha es la estación de tren más importante de España y uno de los espacios arquitectónicos más sorprendentes de Madrid. El edificio histórico, construido entre 1888 y 1892 por el arquitecto Alberto de Palacio con una estructura de hierro y cristal de 152 metros de longitud, dejó de funcionar como estación en 1992 cuando se inauguró la nueva terminal del AVE. Rafael Moneo diseñó la reconversión: el interior de la nave histórica se transformó en un jardín tropical con más de 500 especies vegetales, estanques con tortugas y una atmósfera completamente inesperada en el corazón de una estación de tren.
La nueva terminal, aneja al edificio histórico, alberga los trenes de alta velocidad que conectan Madrid con Barcelona, Sevilla, Valencia y el resto de la red AVE. Es la estación con más viajeros de España.
La anécdota que nadie cuenta: El 11 de marzo de 2004, diez bombas explotaron simultáneamente en cuatro trenes de cercanías en Madrid, la mayoría en las proximidades de Atocha. Murieron 193 personas. En el vestíbulo de la nueva terminal hay un monumento memorial: un cilindro de cristal de doce metros de altura con los nombres de las víctimas y mensajes escritos a mano por ciudadanos de todo el mundo. Está en el camino de todos los viajeros pero muchos lo atraviesan sin verlo. Merece detenerse.
15. Museo del Ferrocarril
Paseo de las Delicias, 61 · 10 minutos a pie desde Atocha Museo nacional — historia ferroviaria de España
El Museo del Ferrocarril ocupa la antigua Estación de Delicias, la primera estación de tren construida en Madrid, inaugurada en 1880. El edificio es una nave de hierro y cristal de estilo victoriano que conserva intacta su estructura original y que por sí solo justifica la visita. En su interior se exponen locomotoras de vapor, vagones históricos, maquinaria ferroviaria y una colección de maquetas que reconstruye la historia del ferrocarril español desde sus orígenes.
La pieza más impresionante de la colección es la locomotora de vapor número 030-2107, una máquina construida en 1884 que estuvo en servicio hasta 1955 y que se conserva en perfecto estado de revista. En los fines de semana el museo organiza actividades con algunas de las locomotoras en funcionamiento.
La anécdota que nadie cuenta: La Estación de Delicias fue el escenario de una de las anécdotas más conocidas de la historia del cine español: aquí se rodaron varias secuencias de la película El expreso de Medianoche y, décadas después, fue la estación ficticia de decenas de películas españolas porque es la única estación histórica de Madrid que mantiene sus andenes originales. Pero lo que nadie sabe es que bajo los andenes hay una red de galerías de servicio donde durante la Guerra Civil se almacenaron parte de las obras del Museo del Prado evacuadas de Madrid. Las pinturas de Velázquez, Goya y El Bosco pasaron semanas bajo esta estación antes de ser trasladadas a Valencia y posteriormente a Ginebra.
Horarios: martes a domingo 10:00-15:00 · cerrado lunes Precio: 6 € · gratuito para menores de 4 años
Información práctica
Duración:
- Recorrido exterior sin museos: 2-3 horas
- Con Retiro, Artes Decorativas y Museo Naval: 5-6 horas
- Con Museo del Prado y Thyssen: día completo
- Con todos los museos: dos días
Distancia: aproximadamente 4-5 km de norte a sur
Cómo llegar:
- Metro Banco de España (línea 2) para empezar en Cibeles
- Metro Atocha Renfe para empezar por el sur
Mejor momento: entre semana por la mañana para los museos. El Retiro es especialmente bello al amanecer en otoño. El Jardín Botánico en mayo-junio para las rosas.
Con niños: el Jardín Tropical de Atocha, el Palacio de Cristal del Retiro, el Museo del Ferrocarril y el Museo Naval son las paradas más recomendadas para familias.
Dónde alojarse en el Paseo del Prado
El Paseo del Prado tiene la mejor concentración de hoteles de lujo de Madrid, con varias propiedades históricas directamente sobre el paseo o en las calles inmediatas.
Para quien quiere lo mejor: El Hotel Ritz Madrid — Mandarin Oriental (Plaza de la Lealtad, 5) es el hotel más histórico del Paseo del Prado y uno de los más legendarios de España. Inaugurado en 1910 por Alfonso XIII, que lo mandó construir porque consideraba que Madrid no tenía un hotel digno de sus invitados reales, ha alojado a todos los jefes de estado, artistas y figuras del siglo XX que han pasado por Madrid. Reabrió en 2021 tras una reforma de cinco años con 153 habitaciones, jardín restaurado y el restaurante Deesa con una Estrella Michelin. Desde 600 €/noche, con ofertas puntuales que vale la pena revisar.
Para quien quiere encanto sin precio de gran lujo: El Hotel NH Collection Paseo del Prado (Plaza de Cánovas del Castillo, 4) está literalmente en el paseo, frente a la Fuente de Neptuno y entre el Prado y el Thyssen. Habitaciones amplias, decoración contemporánea y una ubicación que no tiene precio para quien quiere los museos a la puerta. Desde 150 €/noche.
Dónde comer en el Paseo del Prado
Con historia:
- Café del Botánico (Calle Ruiz de Alarcón, 27) — terraza junto al Jardín Botánico y el Prado. Cocina de mercado, carta de temporada. Precio medio 30-40 €.
- Viridiana (Calle Juan de Mena, 14) — uno de los restaurantes más creativos del barrio desde 1978, referencia de la cocina madrileña de autor. Precio medio 60-80 €. Reserva recomendada.
Económico:
- Cafetería del Museo del Prado — accesible sin entrada al museo por la puerta del edificio Jerónimos. Bocadillos, ensaladas y menú del día a precio razonable con vistas al claustro histórico.
- Bar Pasaje (Paseo del Prado, 12) — bar de barrio entre el Thyssen y el Naval, precio de toda la vida, sin pretensiones. La antítesis del turismo gastronómico.
Continúa con el Barrio de las Letras.
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